sábado, julio 01, 2006

EPISODIO 01 [Editorial]

Escrito por Rodrigo Reyes González [Periodista]

Brindar espacios de reflexión y debate, son parte de la consigna que se gesta desde un tiempo a la fecha, donde los jóvenes - llamémosle "jóvenes" a todos los contertulios entre los 15 y los 29 años - son los principales protagonistas, actores llamados a la apertura de espacios, lugares de encuentro donde expresar las diversas opiniones y aportes constructivos para crecer y creer en un país transversalmente justo e igualitario para todos.

Hace unas semanas que vengo pensando qué voy a escribir en este pedazo de internet, qué es lo que quiero transmitir y a quién se lo quiero dar a conocer. El mensaje me parece que toma diferentes matices, pero el norte es uno solo: entendernos capaces de abrir espacios para debatir, para reflexionar, para aportar y cambiar, de una buena vez, la loca idea que se cultiva en las aulas de cada escuela, liceo, colegio, centro de formación técnica y universidad de este país.

Durante los últimos siete días me he percatado, desde cerca, del potencial que tenemos como país, de la materia prima que se esconde detrás de la población joven de Chile, aquella que es puesta a un costado de la lista de prioridades de las autoridades. Son estos mismos actores los que llevarán las riendas en el futuro y no me explico el por qué de la "indiferencia" de los altos mandos de la política nacional.

Es indiscutible que la serie de soluciones "parches" que, habitualmente, escuchamos a la hora de resolver los problemas que afectan a todos los sectores del país, no están ayudando a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía; en efecto, son las personas de escasos recursos y los jóvenes los que más problemas tienen con la puesta en marcha de estos "tapa hoyos" a cada adversidad que sucede.

Pero el tema no es reclamar y despotricar contra la autoridad. Si no estas inscrito en los registros electorales, eres un anarco que no tiene conciencia cívica ni social respecto de "las necesidades reales que tienen los chilenos".

Creo que el norte de escribir esto, es abrir este lugar de encuentro con todos los que, de uno u otro modo, nos sentimos identificados con fortalecer el espíritu emprendedor, la cultura, la responsabilidad social y la educación en la juventud chilena, principalmente con aquellos que cursan carreras universitarias. Acercar la información y crear conciencia del rol que estamos jugando en la sociedad de este país.

Para mí no basta con construir mediaguas, menos ir a un campamento todos los fines de semana a jugar o ayudar a los niños de ese lugar; tampoco creo quedarnos en la idea de "cuando salga de la U y tenga un buen trabajo, donaré una buena cantidad de plata" sea lo más sano.

¡Pongámonos serios, por favor! Los índices de cesantía del país dicen que un porcentaje bastante alto de los jóvenes que egresan de una carrera profesional, están sin trabajo; si seguimos pensando que esttudiar una carrera de pre grado significa que tendré un trabajo estable, con un sueldo astrónomico y viviré tranquilo después de cinco años de esfuerzo, les recomiendo afirmarse y leer esto: ¡ESO ES MENTIRA!.

Vamos que tenemos que cambiar el chip. debemos buscar la forma de llevar a cabo nuestro sueños, patentar nuestros ideales en una empresa concreta en la que podamos aportar al capital social y cultural del país. Tenemos que ser ejemplo para los estudiantes secundarios, ayudarlos a dilucidar, de la mejor forma, su futuro aportando nuestra experiencia, enseñándoles que deben ser personas informadas y despertando en ellos el interés por desarrollar sus ideas.

Si creen en este ideal, en el objetivo de construir un Chile "más Justo" -como dijo el Padre Alberto Hurtado Cruchaga, S.J. -, si tienen el valor de enfrentar los obstáculos que se interponen en el camino y sortearlos con agilidad, inteligencia y esfuerzo, creo que estamos hablando en el mismo idioma.

Los jóvenes de Chile no solo servimos para "tirar pala"; estamos llamados a ser fundadores de una nueva camada de personas capaces de romper esquemas y enseñar que hay muchos caminos para llegar al éxito.

viernes, junio 30, 2006

TEATRO Y PSICOLOGÍA: UNA VENTANA HISTRIÓNICA DE REHABILITACIÓN

Escrito Por Rodrigo Aguirre Baez [Psicólogo]

El teatro como arte es un espectáculo en el que una o más personas representan una historia a través del diálogo y la creación de un determinado ambiente, en donde existe una estructura dramática y distribución de las acciones: planteamiento, conflicto y desenlace.

Esta definición nos plantea, a rasgos muy generales, lo que se traduce como un arte milenario que mueve a las personas en una necesidad de expresión. Pero indagando más allá, esta forma de expresión artística tiene una serie de ventajas para el desarrollo personal, las cuales se potencian tanto en terapias clínicas, educación pre-escolar y escolar; también como parte del tratamiento de rehabilitación en personas privadas de libertad, con trastornos psiquiátricos y adictos.

En las escuelas de teatro, el trabajo emocional que se realiza en la cátedra de actuación, dotan a los futuros histriones de una capacidad de contacto con las emociones de manera tal que puedan evocar cualquiera de éstas en una escena o en una frase.

Éstas técnicas de manejo emocional y muchas otras habilidades dramáticas fueron estudiadas en innumerables ocasiones y son extrapoladas a diversas áreas de la psicología, para tratamientos en depresión e incluso, en terapia grupal y de pareja (como en el caso del psicodrama que utiliza una serie de éstas técnicas).

En el caso de los niños, el desarrollo de habilidades comunicacionales por medio de la representación escénica, es un apoyo importante en el desarrollo del lenguaje: se establece mayor y mejor vocabulario, se mejora la articulación y el manejo vocal. Asimismo, en el desarrollo psicomotor, estas técnicas permiten establecer pautas de movimiento y expresión corporal que potencian la motricidad, las habilidades de expresión, sociabilización y trabajo en equipo.

A su vez, las artes escénicas en general, son de gran aporte como parte del tratamiento de rehabilitación para personas privadas de libertad, proporcionándoles una serie de herramientas que le sirven para su proceso y también para desarrollar áreas, que por diversas razones, tienen debilitadas - desarrollo personal, emocional y social -.

Asimismo, en tratamientos para personas con trastornos psiquiátricos y con problemas de adicción, son de gran ayuda como parte de los métodos de rehabilitación dispuestos para ello. De hecho, en muchos centros y unidades psiquiátricas y de tratamiento de adicciones, se emplean programas de talleres de teatro con el fin de desarrollar y potenciar las áreas debilitadas de los sujetos.

La importancia de las artes escénicas y del teatro no sólo se liga a lo que es desarrollo cultural y entretención, sino también se transforma en un arte valioso que puede beneficiar al ser humano en diversas áreas y que, poco a poco, se valora como herramienta de curación a lo largo de los años.

Lo ya mencionado es sólo un pequeño ejemplo de lo que puede beneficiar este arte y será tema de tratamiento a lo largo de los siguientes números, oportunidad en la que iremos desarrollando en mayor profundidad cada uno de los puntos que ofrece el teatro y sus diversas técnicas como herramienta de ayuda para la psicología.