Brindar espacios de reflexión y debate, son parte de la consigna que se gesta desde un tiempo a la fecha, donde los jóvenes - llamémosle "jóvenes" a todos los contertulios entre los 15 y los 29 años - son los principales protagonistas, actores llamados a la apertura de espacios, lugares de encuentro donde expresar las diversas opiniones y aportes constructivos para crecer y creer en un país transversalmente justo e igualitario para todos.Hace unas semanas que vengo pensando qué voy a escribir en este pedazo de internet, qué es lo que quiero transmitir y a quién se lo quiero dar a conocer. El mensaje me parece que toma diferentes matices, pero el norte es uno solo: entendernos capaces de abrir espacios para debatir, para reflexionar, para aportar y cambiar, de una buena vez, la loca idea que se cultiva en las aulas de cada escuela, liceo, colegio, centro de formación técnica y universidad de este país.
Durante los últimos siete días me he percatado, desde cerca, del potencial que tenemos como país, de la materia prima que se esconde detrás de la población joven de Chile, aquella que es puesta a un costado de la lista de prioridades de las autoridades. Son estos mismos actores los que llevarán las riendas en el futuro y no me explico el por qué de la "indiferencia" de los altos mandos de la política nacional.
Es indiscutible que la serie de soluciones "parches" que, habitualmente, escuchamos a la hora de resolver los problemas que afectan a todos los sectores del país, no están ayudando a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía; en efecto, son las personas de escasos recursos y los jóvenes los que más problemas tienen con la puesta en marcha de estos "tapa hoyos" a cada adversidad que sucede.
Pero el tema no es reclamar y despotricar contra la autoridad. Si no estas inscrito en los registros electorales, eres un anarco que no tiene conciencia cívica ni social respecto de "las necesidades reales que tienen los chilenos".
Creo que el norte de escribir esto, es abrir este lugar de encuentro con todos los que, de uno u otro modo, nos sentimos identificados con fortalecer el espíritu emprendedor, la cultura, la responsabilidad social y la educación en la juventud chilena, principalmente con aquellos que cursan carreras universitarias. Acercar la información y crear conciencia del rol que estamos jugando en la sociedad de este país.
Para mí no basta con construir mediaguas, menos ir a un campamento todos los fines de semana a jugar o ayudar a los niños de ese lugar; tampoco creo quedarnos en la idea de "cuando salga de la U y tenga un buen trabajo, donaré una buena cantidad de plata" sea lo más sano.
¡Pongámonos serios, por favor! Los índices de cesantía del país dicen que un porcentaje bastante alto de los jóvenes que egresan de una carrera profesional, están sin trabajo; si seguimos pensando que esttudiar una carrera de pre grado significa que tendré un trabajo estable, con un sueldo astrónomico y viviré tranquilo después de cinco años de esfuerzo, les recomiendo afirmarse y leer esto: ¡ESO ES MENTIRA!.
Vamos que tenemos que cambiar el chip. debemos buscar la forma de llevar a cabo nuestro sueños, patentar nuestros ideales en una empresa concreta en la que podamos aportar al capital social y cultural del país. Tenemos que ser ejemplo para los estudiantes secundarios, ayudarlos a dilucidar, de la mejor forma, su futuro aportando nuestra experiencia, enseñándoles que deben ser personas informadas y despertando en ellos el interés por desarrollar sus ideas.
Si creen en este ideal, en el objetivo de construir un Chile "más Justo" -como dijo el Padre Alberto Hurtado Cruchaga, S.J. -, si tienen el valor de enfrentar los obstáculos que se interponen en el camino y sortearlos con agilidad, inteligencia y esfuerzo, creo que estamos hablando en el mismo idioma.
Los jóvenes de Chile no solo servimos para "tirar pala"; estamos llamados a ser fundadores de una nueva camada de personas capaces de romper esquemas y enseñar que hay muchos caminos para llegar al éxito.



